Castillo de los Marqueses de Caramasa

Castillo de los Marqueses de CaramasaSe identifica con el castillo de "Muwala" mencionado por al-Udri, aunque la primera mención documental data de 1160 citando la heredad de "Molle".

Alfonso I conquistó las tierras en 1118, sin que se viera afectada la población musulmana del lugar, siendo en 1119 concedida en señorío al caballero Gastón de Bearn, como premio a la ayuda prestada al Batallador.

Tras pertenecer al señorío de los Azagra de Villafeliche, pasó a Fernán López de Luna, por sus nupcias con Emilia Ruiz de Azagra, que aportó Muel como dote. Tras la muerte de su dueño, en 1392 Juan I lo dio a Fernando López de Luna, señor de Ricla, y en 1610 ya había pasado al marqués de Camarasa. De él se conservan dos torreones con troneras y algunos muros rebajados, que sirven como mirador a las bellas cascadas del río Huerva. 

Se sabe que constaba de dos parte, la antigua, que corresponde al castillo en sí, y la nueva, formada por el palacio.

El Palacio era entonces habitable y tenia una entrada principal, caballerizas, un recibidor con escalera principal, un salon donde se jugaba a la pelota, una habitacion que daba a la ermita de la virgen de la fuente, un torreon que albergaba el archivo de los marqueses y una habitacion principal cuyas tres puertas daban al oratorio, a la ermita y a las falsas.

El Castillo o fábrica antigua estaban totalmente arruinado y era, segun los peritos, irreparable. Se distinguían en él una puerta principal y un torreón de cantería. El castillo estaba construido en mampostería de cal y piedras.

En la actualidad sólo quedan unos muros rebajados en altura, con obra de mampostería y ladrillo, que conforman una planta cuadrangular de unos 35 por 18 metros, situados entre los restos de dos torreones cuadrados perforados por antiguas troneras que hoy se utilizan como mirador sobre una cascada que forma un canal subterráneo del Huerva.

 

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